Vale, voy a ser directa: si abres Google Maps, buscas «restaurantes Roma centro» y te sientas en el primero que aparece con buenas fotos, te van a clavar veinte euros por una lasaña que salió congelada de un almacén hace tres días. Bienvenido al capitalismo turístico romano, que lleva décadas perfeccionando el arte de vaciar billeteras.
Pero hay buenas noticias comer barato en Roma, es posible.
A cinco minutos a pie de los monumentos más visitados del planeta hay osterías donde los propios romanos comen desde hace generaciones, locales de pasta fresca hecha esa mañana, pizzas que crujen de verdad sin que ver la cuenta te provoque un microinfarto en plenas vacaciones.
El truco no es ningún secreto místico; simplemente hay que alejarse de las terrazas con manteles de cuadros y las cartas con fotos de spaghettis a todo color.
Lo que viene a continuación está basado en mi propia experiencia en Roma. Buena comida, precios de 2026 y cero postureo foodie.
Qué vas a encontrar en este artículo
ToggleDónde comer cerca del Coliseo: 3 restaurantes buenos y baratos
El Coliseo es el lugar por el que inevitablemente pasan todos los viajeros que visitan Roma y, por lo tanto, es el epicentro de las trampas para guiris. Después de caminar por el Foro Romano durante tres horas bajo el sol, es lógico tener un hambre feroz. Entrar en el primer sitio que veas es un error que vas a pagar caro. Aléjate cinco minutos a pie hacia el precioso barrio de Rione Monti y apunta estas tres direcciones salvavidas.
La Prezzemolina
Están especializados en pinsa, que es básicamente la prima romana de la pizza. Su forma es ovalada y la masa madurada durante 48 horas, no tiene nada que ver con el cartón con tomate que te sirven en los locales cercanos.
Aviso viajero: Es un local muy pequeño y, si vas al mediodía, es posible que esté abarrotado, lo bueno es que el servicio es rápido: te cortan el trozo que elijas, lo pesan, pagas y listo.
Pedí la pinsa de patata con romero y mozzarella que nunca antes había probado y me encantó, fueron los 6 euros mejor invertidos del día.
Si estás por la zona y quieres probarla, pon en tu Google Maps: Via del Colosseo, 1 E/F
Pasta Imperiale
Sin lujos, aquí se viene a comer de pie en sus barras o a pedir para llevar. Eliges el tipo de pasta, la salsa en el mostrador y en tres minutos tienes una caja de cartón humeante lista para devorar.
Tip viajero: Los strozzapreti con carbonara son lo que hay que pedir: guanciale bien tostado y sin un solo gramo de nata; si ves nata en una carbonara en Roma, sal corriendo sin mirar atrás.
Lo más top: Como están ubicados en la céntrica Via dei Serpenti 88, puedes pedir tu caja por unos 8€ y llevártela a un banco con vistas a las ruinas arqueológicas.
Osteria della Suburra
Si llevas horas de pie y el cuerpo pide sentarse en una silla de verdad con un mantel que no sea de papel ve a Via de’ Serpenti, 147.
Este local lleva abierto desde la época en la que el turismo masivo ni se imaginaba. Es rústico, con paneles de madera en las paredes, un público local y huele a estofado de la nonna.
Las raciones no son de diseño, son pura cocina romana. Nosotros pedimos los tonnarelli cacio e pepe y el legendario saltimbocca alla romana y la cuenta salió por menos de 20€ por persona, un precio imbatible para comer sentado en esta zona.
Comer aquí no va a cambiar tu vida, pero tampoco te va a decepcionar. Está en Via de’ Serpenti, 147.
Comer bien cerca de Piazza Navona y el Panteón sin pagar de más
Las terrazas con vistas directas a Piazza Navona o al Panteón son una obra de ingeniería financiera disfrazada de restaurante. Pagas el escenario, no la comida. La comida es secundaria, casi un pretexto.
Si estás por esta zona y tú lo que quieres es comer algo decente, toma nota de estos tres lugares.
I Supplì dei Coronari
Dos piezas de supplì y ya tienes el almuerzo más romano posible. Son croquetas de arroz con tomate y mozzarella, y la magia está en que, al morder la mozzarella caliente, se estira como el cable de un teléfono antiguo y entiendes por qué llevan décadas vendiendo esto.
Para probar los que considero los mejores supplì de Roma, pon rumbo a la pintoresca Via dei Coronari, 25.
El local es minúsculo, no hay dónde sentarse y en verano hay bastante cola, pero es la opción perfecta para tomar un picoteo sobre la marcha entre monumento y monumento por unos 6€.
Osteria da Fortunata
El escaparate de este sitio es el menú real: se ve a las nonnas amasando y cortando pasta a mano en tiempo real. No es decoración ni marketing; es literalmente cómo funciona el sitio.
Este rincón se ha hecho hiperfamoso en TikTok e Instagram, y normalmente, cuando un sitio se llena de creadores de contenido, la calidad baja y el precio sube. Aquí, por suerte, no ha pasado.
Las porciones son tan bestias que un plato equivale a uno y medio de cualquier otro restaurante; es imposible quedarse con hambre.
El plato estrella son los strozzapreti a la carbonara. En esta ocasión éramos 5 personas y la cuenta nos salió a unos 22€ por persona con las de bebidas incluidas.
Está en Via del Pellegrino, 11 (cerca de Campo de’ Fiori). Llegar sin reserva en temporada alta puede costarte una hora de cola en la calle bajo el sol. No es una exageración, haz tu reserva online.
Cul de Sac
Pura solera romana sin filtros. Es una enoteca con décadas de historia en la Piazza di Pasquino, 73, con estanterías hasta el techo llenas de miles de botellas y el tipo de ambiente rústico donde los propios romanos van a cenar de verdad y a quedarse un rato largo hablando.
Su plato estrella es la coda alla vaccinara (rabo de toro estofado con tomate, apio y una pizca de cacao), muy típico de la cocina romana antigua. Aviso, este plato no lo hacen adaptado para turistas: lo hacen como toca, por lo que el sabor es muy intenso y no es apto para todos los paladares, a mí me resultó muy fuerte, pero merece la pena probarlo. El precio medio es de unos 20€ por el plato tradicional.
Panteón de Agripa: puntería fina o muerte gastronómica
El Panteón es quizás la zona donde más cuidado hay que tener con los precios de toda Roma. La densidad de restaurantes caza-turistas por metro cuadrado es histórica y los camareros tienen un imán para atrapar a gente cansada.
Aléjate de la plaza principal y afina la puntería en estos dos callejones.
Trattoria de’ Pastini
Un sitio sin pretensiones, sin postureo y sin cartas de vinos con portada de cuero para inflar el precio. Aquí se viene a por pizza romana delgada, crujiente y tostada, con precios honestos para la zona donde estás.
Los supplì de la casa son de petición obligatoria como entrante antes de que llegue el plato fuerte. La pizza quattro formaggi no es la elección más original del mundo, pero fue lo que pedimos y estaba bastante buena.
Precio medio: Entre 12€ y 16€ por cabeza
Ubicación: Via de’ Pastini, 120.
Armando al Pantheon
Tengo que ser completamente honesta contigo: en este local no he estado. Es mi gran asignatura pendiente para el próximo viaje y me duele más de lo que debería admitir en público.
¿Por qué lo recomiendo entonces? Porque me fío ciegamente de los mismos amigos romanos que me descubrieron la Osteria da Fortunata y el Pommidoro, dos sitios que tienes en esta guía y su criterio culinario se ha ganado mi respeto a base de comer bien, así que cuando los tres me dicen que Armando es cocina romana clásica de verdad, sin trampa ni cartón, les creo sin dudar.
Sus platos estrella son la coda alla vaccinara y la pasta a la gricia.
El precio ronda los 30€, el más alto de esta guía, pero estamos hablando de un local a metros del Panteón y comida casera de calidad; esos 30€ son un chollo.
⚠️ Reserva online con mucha antelación. Yo intenté reservar dos semanas antes de mi visita y fue imposible.
Si consigues reserva, solo tienes que poner el GPS con la siguiente dirección: Salita de Crescenzi, 31
Plaza de España: dónde comer por poco dinero
El barrio huele a dinero y las tiendas de lujo marcan el tono de toda la zona. Parece el último lugar del mapa donde buscar comida barata sin acabar con un cargo de conciencia en la tarjeta de crédito.
Spoiler: A dos calles de los escaparates de alta costura hay sitios donde comen los propios empleados de las boutiques. Toma nota.
Pastificio Guerra
Es el secreto peor guardado de Roma.
Esta fábrica de pasta lleva activa desde 1918 con una propuesta radicalmente simple: cada día cocinan exactamente dos platos del día para llevar en envase de plástico a 4,50€ y los sirven a partir de la una del mediodía.
Sin más opciones, sin más horario, sin más historia.
Yo llegué a las 13:45 y ya no quedaba nada. Aprendí la lección a las malas: si a la una en punto no estás haciendo cola en el número 8 de Via della Croce, te quedas sin comer.
Si consigues ser más rápido que yo y llegas puntual, escríbeme un mensaje y dime si esa pasta merece la pena.
Tip rutero: Es muy tentador coger tu caja, irte a las escaleras de la Trinità dei Monti y creerte el protagonista de una película clásica, pero la policía local te va a cascar una multa histórica.
Mejor llévatela al cercano parque de Villa Borghese o al mirador del Pincio, donde puedes sentarte tranquilo y disfrutar de las vistas sin jugarte el presupuesto del viaje.
Pinsa M_P
Si el Pastificio ya cerró, haz como yo, camina unos metros por la misma calle hasta el número 84 y cómete una pinsa.
Yo pedí la pinsa de mortadela de Bolonia, stracciatella de burrata y pistacho, suena a mezcla rara, pero a mí me sorprendió y me gustó mucho.
El precio es un pelín más alto que en otros barrios periféricos, pero pagar 8€ por comer al lado de Plaza de España no es ningún drama.
Trattoria Al Moro
Para cuando quieres una comida sentada con servicio tradicional y cocina fina sin que el ticket final te haga abrir los ojos como platos, ve a Vicolo delle Bollette 13.
La carbonara «al Moro» es su plato icónico y tiene historia detrás. La carta no tiene trampas si la lees entera antes de pedir. El precio medio es de 19-20€
Comer cerca del Vaticano bien y barato
El corredor entre el castillo y los Museos Vaticanos es una máquina perfecta de extraer dinero de turistas despistados. No te fíes de los carteles de «menú completo 12€» y toma nota de estos sitios en los que calmar el hambre no te saldrá por un ojo de la cara.
200 Gradi
Si quieres variar un poco la dieta de pasta y pizza y te apetece un buen bocadillo de los que te salvan la tarde, este local es la clave absoluta. Está justo en la Piazza del Risorgimento, 3, a un minuto de los Museos Vaticanos.
Preparan unos panini monumentales con pan artesanal crujiente (que hornean ellos mismos) y combinaciones de embutidos que te cortan en el acto.
El de porchetta con queso scamorza fundido es un plan perfecto para reponer fuerzas y seguir la caminata.
Tip viajero: El local se llena hasta los topes de locales y estudiantes porque es de los pocos sitios honestos de la zona. Tienen una lista enorme de bocadillos y los precios de los más contundentes rondan los 7€ u 8€. Es ideal para pedir para llevar y comértelo en un banco antes de entrar a ver la Capilla Sixtina.
Pastasciutta
Literalmente está pegado a los muros del Vaticano, en Via de’ Grazie, 5, puedes encontrar este local de pasta fresca en caja para llevar por unos 7€. No sé si fue el hambre que tenía, pero el de cacio e pepe con pecorino estaba muy bueno.
Hostaria Dino e Toni
Descubrí este local gracias a mis amigos romanos y, sinceramente, a pesar del ruido y de no ser un local muy grande, fue un gran descubrimiento. Aquí no hay carta que valga, simplemente te sientas y empiezan a traer cosas y no paran hasta que levantas la mano para pedir clemencia y la cuenta.
El ambiente es completamente romano, de barrio auténtico. Salir con hambre es físicamente imposible y el precio medio es de 20-25€.
Si te animas a probar, tienes que ir con hambre hasta Via Leone IV, 60
Comer en el Trastevere: locales auténticos y precios reales
El Trastevere ha sido colonizado por Instagram y eso tiene consecuencias directas. Hay locales hiperpublicitados que funcionan más como atracción turística que como restaurante y que generan colas de tres horas de reloj.
¿La comida está buena? Supongo que sí, pero tus vacaciones son muy cortas para pasarlas haciendo fila, ¿no?
El Trastevere todavía esconde su alma original y aquí te explico dónde ir para encontrarla.
Trattoria Da Augusto
Si quieres viajar en el tiempo y vivir la experiencia real de una auténtica trattoria romana de los años 70, este es tu sitio.
Está en Piazza de’ Renzi, 15, y no tiene lujos, ni filtros, ni una carta de diseño; el menú del día se escribe a mano en una pizarra según lo que haya en el mercado esa mañana.
Además, si el local está muy lleno, puede que tengas que compartir mesa con desconocidos.
Importante: el pago es solo efectivo, no aceptan pago con tarjetas. El precio medio es de unos 18€ por persona.
Tonnarello
Grande, ruidoso, con rotación de mesas a velocidad industrial. Los tonnarelli a la amatriciana llegan directamente en la sartén de aluminio, calientes y en una ración que cuesta terminar.
La cola en la puerta parece intimidante, pero avanza más rápido de lo que parece: los camareros llevan un ritmo que no da tregua.
Están en Via della Paglia, 1/2/3 y el precio medio por persona es de 15–20 €
Pizzería ai Marmi
Conocida popularmente por los romanos como «L’obitorio» (la morgue) debido a sus largas y antiguas mesas de mármol blanco.
Esta pizzería es una institución total de la ciudad que sigue incombustible al paso del tiempo y las modas de Instagram.
El ambiente es frenético, caótico y muy ruidoso. Los pizzeros estiran la masa a la velocidad de la luz delante de ti y ver el espectáculo ya vale la cena.
A mis amigas lo que más les gustó fue el filete de bacalao rebozado; a mí no me gusta nada el bacalao, así que como no lo probé, no voy a inventarme una opinión para quedar bien, pero en la mesa voló. La cena nos costó unos 20€ por persona.
Aquí se cena temprano; si llegas más tarde de las 19:00, te tocará hacer cola. Están en Viale di Trastevere, 53
La Renella
Si vas con el tiempo justo o el presupuesto tiritando, la pizza al corte es tu salvación divina, y el templo absoluto se llama La Renella. Es una panadería histórica que lleva horneando con madera de avellano en Via del Moro 15, desde hace décadas.
Supertip viajero: Pídete una porción de pizza blanca con mortadela recién cortada y cómetela sentado en las escaleras de la Piazza Trilussa mientras el barrio se activa al atardecer. Eso no se paga con dinero
Zona Termini: Se puede comer bien aunque no lo parezca.
La estación no es el mejor lugar para saborear Roma, pero si pasas por ahí y necesitas comer algo decente, tienes un par de opciones rápidas, sencillas y baratas.
Pinsere
Pinsa romana de alta calidad por unos 8€, anota esta dirección: Via Flavia, 98. Es una auténtica joya oculta que se pone a reventar de oficinistas y trabajadores de la zona a la hora del almuerzo, lo cual es siempre la mejor señal para saber que un sitio merece la pena.
Pizza la Magnifica
Si quieres comerte un buen plato de pasta fresca artesanal o una porción de pizza bien crujiente antes de subirte al tren o al autobús con destino al aeropuerto ve a Via Daniele Manin, 53 es la clave absoluta para comer rápido y bien.
Tienen platos de toda la vida preparados al momento por unos 8€, un precio muy competitivo para lo que suele estilarse en los alrededores de cualquier estación central.
Están en Via Daniele Manin, 53, si pasas por ahí, te recomiendo sus fettuccine con salsa boloñesa casera, no sé si era el hambre que tenía, pero a mí me encantaron.
San Lorenzo: el último barrio donde los precios son reales
Si quieres escapar del circuito turístico de verdad, este es el sitio. Barrio universitario de La Sapienza, bohemio, canalla y con precios que todavía no llevan el sobreprecio implícito de ser Roma y es probable que los camareros te hablen en romano.
Pantera Rosa
La cena más divertida que he vivido en Roma fue en este local de Piazzale del Verano 84, invitada por unos amigos de allí. Fue una de esas noches alegres, ruidosas y con verdadero espíritu italiano, donde el servicio derrocha un carisma brutal (estuvimos bromeando con el camarero media noche).
Las pizzas están muy bien en relación calidad-precio; son de estilo romano, de masa fina, ligera y con los bordes crujientes. Cenar aquí te cuesta prácticamente la mitad que en pleno centro histórico, unos 15€, pero se llena hasta la bandera. ¡Reserva mesa antes de ir!
Pommidoro
Es una leyenda viva del barrio que poquísimos turistas conocen a pesar de que lleva casi 80 años alimentando con contundencia a los locales en la Piazza dei Sanniti 44
El alma del local es su enorme parrilla de carbón en el centro del comedor y su especialidad son las carnes a la brasa y platos tradicionales como la trippa alla romana (callos) o los carciofi (alcachofas guisadas).
El precio medio es de unos 25€
Curiosidad viajera: Era el restaurante favorito del célebre cineasta Pier Paolo Pasolini.
Fórmula 1
No podíamos irnos de San Lorenzo sin mencionar la pizzería universitaria por excelencia de Roma. El nombre ya te lo dice todo: aquí el servicio va a toda pastilla porque la rotación de clientes es masiva. El local está decorado con recuerdos de carreras de coches de forma un poco extravagante, pero supongo que eso es parte de su encanto.
Bajo mi punto de vista, es un sitio ruidoso, con las mesas tan pegaditas unas a otras que, si te descuidas, acabas metido en la conversación del de al lado.
Las pizzas son delgadísimas, tipo scrocchiarella (crujen al morderlas) y ridículamente baratas, comer puede salir entre 8–12 €
Dirección: Via degli Equi, 13
Guía de supervivencia: el manual para no acabar arruinado
Aprender a base de golpes duele, y mucho. Yo ya me llevé mi gran dosis de realidad hace unos años en París, cuando en mis tiempos de turista novata me clavaron la friolera de ¡12 euros por una maldita Coca-Cola en una terraza! Desde aquel día histórico, compruebo los precios de las cartas con lupa de abuelilla meticulosa. En Roma, las trampas están a la orden del día, así que grábate a fuego estos 5 consejos.
El coperto
En el 90% de los restaurantes de Italia te van a cobrar un concepto llamado coperto. Es un recargo por persona que cubre el servicio, el montaje de la mesa y el pan que te ponen al llegar.
Lo legal y normal es que oscile entre 1,50€ y 3€ por comensal. Sin embargo, si estás en una terraza premium frente al Coliseo, pueden intentar meterte hasta 5€ o 6€ por la cara.
Mira siempre la letra pequeña al final de la carta antes de sentarte.
No es una estafa ilegal, es su cultura, pero hay que ir prevenido para evitar sorpresas en el ticket.
La bebida en los menús turísticos
Muchos locales del centro exponen carteles llamativos con el clásico «Menú Turístico: Pasta + Segundo por 12€». Suena a chollo insuperable, ¿verdad? El truco casi siempre está en que la bebida no viene incluida en el precio, y cuando pides una cerveza o un refresco para acompañar la comida, te clavan 8€ por la bebida además de sumarte un coperto desorbitado.
Si vas a pedir un menú cerrado, pregunta siempre de forma directa al camarero: «La bevanda è inclusa?». Si la respuesta es no, echa cuentas antes de que sea tarde.
Desayuno: barra vs. mesa
¿Te apetece un espresso bien cargado para arrancar la mañana con energía? Perfecto, pero hazlo como un local. En Roma rige una norma sagrada: si entras, pides en la barra (al banco) y te lo tomas de pie, el café te costará apenas 1,50€.
En el preciso momento en que se te ocurre sentarte en la terraza exterior para que te sirva un camarero, ese mismo café experimenta una mutación cuántica en el ticket y pasa a costar 5€ o 6€ por persona.
Quédate de pie, mézclate con el griterío de los romanos y ahórrate el impuesto por respirar aire de plaza.
El pescado al peso: la trampa más cara
Esta es la trampa premium que abunda en las calles del centro histórico y que arruina presupuestos familiares sin saltarse ninguna ley. Ves en la carta un plato de pasta con bogavante o un calamar a la brasa con una pinta espectacular por 8€. Te confías, lo pides y cuando llega la cuenta te da el microinfarto: 56€.
¿El truco? Si miras el menú con lupa de aumento, al lado del precio verás que dice al letto o all’etto, que significa «cada 100 gramos». El camarero te servirá una pieza hermosa de 700 gramos y te tocará pagarla entera…
Si vas a pedir producto fresco del mar, exige siempre que te confirmen el precio cerrado del plato antes de que el pedido entre en la cocina.
El recargo por música en vivo
Estás cenando tranquilamente en una terraza de una plaza principal y un tipo se pone a tocar la guitarra a tres metros de tu mesa. Todo parece de película romántica hasta que llega la cuenta y ves un extra de 3€ o 4€ por comensal bajo el concepto de spettacolo o suplemento nocturno. Si ves músicos en el perímetro de las mesas, pregunta al camarero si el concierto está incluido en el precio.
Cómo beber sin que te desangres
Moverse por Roma da mucha sed, sobre todo cuando aprieta el calor y llevas quince kilómetros encima pateando ruinas arqueológicas. Si no quieres gastar más de lo necesario en hidratarte, sigue leyendo.
Los nasoni: el truco que cambia tu viaje
Pagar 3 € por una botella de plástico frente al Coliseo es el error más común y más evitable de Roma. La ciudad tiene más de 2.500 nasoni, unas fuentes de hierro fundido típicas en Roma con agua potable, fría y gratis las 24 horas del día. Lleva una botella reutilizable. Es la diferencia entre gastar 9 € al día en agua o 0 €. Matemáticas sencillas.
Vino de la casa: el Frascati Superiore
Pide el Vino della Casa y casi siempre te traerán un Frascati Superiore del Lazio: blanco, ligero, frutal y muy fresco.
Se sirve en jarras de vidrio conocidas como foglietta o quartino. Para tomarlo barato rodeada de locales, la Enoteca Corsi (en Via del Gesù 87) es el sitio de confianza: una jarra te saldrá entre 3€ y 5€.
La Birra Peroni
No puedo cerrar esta guía culinaria low cost por Roma sin hablar de mi queridísima Birra Peroni.
Si hablas con un experto en cervezas artesanales, probablemente te diga que es «cerveza de albañil».
¿Y qué queréis que os diga? ¡Desde aquí le mando un saludo enorme y mi más sincera admiración a todos los albañiles del mundo! La Peroni es, sin ninguna duda, mi favorita cuando piso suelo italiano.
Es una cerveza tipo lager muy ligera, refrescante, con un sabor suave que entra como el agua y un sutil toque amargo al final.
Es una opción barata, la puedes comprar en cualquier supermercado por poco más de 1€, en los bares puedes encontrarla por unos 5.
Para mí, ver el atardecer sentada sobre los muros del Ponte Sisto con una Peroni fría en la mano es un auténtico momento de lujo que no se paga con dinero. Aunque técnicamente son unos 3 euros.
Las dudas de última hora, resueltas
¿Cuánto cuesta de media comer en una trattoria honesta en Roma en 2026?
Entre 15 y 25 € por persona en el centro histórico. Un plato de pasta (9–13 €), agua o jarra de vino (4 €) y coperto (1,50–3 €). Si evitas los segundos al peso y los postres premium, comes bien dentro de ese rango.
¿Hay que dejar propina?
No es obligatorio. El coperto ya cubre el servicio. Si el trato ha sido bueno, los locales dejan las monedas sueltas o redondean un par de euros, pero nadie te mira mal si pagas el importe exacto.
¿A qué hora comen y cenan los romanos?
Los horarios en Roma son bastante tardíos en comparación con el resto de Europa. El almuerzo se sirve generalmente entre las 13:00 y las 14:30 horas. Para la cena, aunque los restaurantes más turísticos abren sus cocinas a las 19:30, los romanos de pura cepa no se sientan a la mesa hasta las 20:30 o las 21:00 horas.
¿Se puede pedir agua del grifo?
No es una costumbre habitual en Italia pedir agua del grifo (acqua del rubinetto) en los restaurantes, y en muchos locales te dirán directamente que no la sirven para poder venderte la botella de agua mineral (que suele costar entre 2€ y 3€). El truco legal para no gastar un céntimo en agua es no pedirla en la mesa y beber de tu botella.
¿Qué es la pizza al taglio y cómo funciona?
Pizza al corte. Señalas el trozo que quieres, te lo cortan con tijeras y lo pesan. Pagas por peso y por los ingredientes (4–7 € por un trozo contundente). La opción más rápida, crujiente y económica para comer entre monumento y monumento.
Conclusión final
Ya has visto que comer bien en Roma por cuatro duros no es una utopía para elegidos; es una simple cuestión de actitud y de saber dónde mirar.
Las mejores experiencias de este viaje no te están esperando donde los turistas miran: están en la segunda calle hacia el interior, en locales ruidosos con pizarras escritas a mano, en panaderías con décadas de horno encendido y en puestos donde ves estirar la pasta a un metro de tu cara.
Con estas direcciones en tu Google Maps ya puedes comerte Roma bocado a bocado sin que te den un sablazo.
Pero el ahorro no se queda solo en el plato. Si quieres exprimir la ciudad eterna sin vaciar la cuenta, echa un ojo a mi guía con las 101 cosas gratis que ver y hacer en Roma, el manual definitivo para patear la ciudad a coste cero.
Y por supuesto, ningún menú romano está completo sin el postre, así que no te vayas sin descubrir dónde encontrar los mejores helados de Roma para ponerle el broche de oro a tus caminatas.
¡Buen viaje y a disfrutar de la auténtica dolce vita!











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